jueves, 28 de abril de 2011

Fuegos artificiales


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Azules de verbena,
dardos alegres,
algodones de azúcar
al cielo de la boca.

La pirotecnia del deseo
invadiéndolo todo,
son fuegos de artificio,
espejos deformantes,
pequeñas burbujas que suben
y estallan en mis ojos.

La mirada es lugar
adonde pertenezco,
la palabra, mi cuerpo
atrapado en tu resplandor.
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domingo, 10 de abril de 2011

Liz Taylor

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Un pie en la toalla.
Bálsamo de aloe vera,
vienes de la ducha, el espejo,
cuerpo como metáfora somnolienta,
la traslatio,
el sepulcro amable
de los hombres,
la química del impulso:
amor ciego.

Dónde buscándote tú estarías
si no fueses un motivo;
si te dejases llevar
por cremalleras vacías del espanto:
tu rostro desfigurado
por el mal que reconoces.

Un pie en la toalla
es el sorteo del miedo
o la marca comercial del sueño,
siempre el mismo sueño,
idéntico sueño,
perfumado,
en la piel
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miércoles, 23 de marzo de 2011

domingo, 20 de marzo de 2011

Bazas

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Mirad la luna.
Preña la noche y la contiene.

Se retiran las aguas
y en cada muerto
germinará una voz
que lo desdiga.

Somos canicas
que gravitan por primera vez
en las manos de un niño,
barro feliz entre sus dedos.
Místicos de juguetería,
 ludópatas rebeldes,
lunáticos reflejos
de caprichosa luna.

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domingo, 27 de febrero de 2011

Me meto en la bañera

"Sólo nos hacemos responsables de las interpretaciones inteligentes de lo que hemos dicho. Y en su ausencia, sólo de las elogiosas"
CARLOS MARZAL
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Archipiélago de palabra libre,
útero de espuma en los ojos,
de qué me acusan
si en ti nace esa sordera esponjosa,
blancura porcelánica y algodón.

Ni un solo sauce en tus orillas,
el cuerpo es mío
porque flota a su antojo,
para qué me acusan entonces
 si es diferente desde aquí,
por qué no abandonarme
para olvidar el abandono,
áspera tierra del desierto
donde clama la voz
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(He querido partir de un texto suyo porque lo admiro, señor Marzal)
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sábado, 12 de febrero de 2011

Soledad en la casa de muñecas

A José Luis Rey.............
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Tomábamos sopa
con un dedal de plata,
quisiera flores maceradas
para desayunar,
no fuesen amarillas,
acudo al mandil del sosiego.

Entre estas manos
custodio un jarrón diminuto,
el búcaro violeta,
nunca palabras
que no quiera escuchar,
mujer,
el mundo está amueblado por tus ojos,
pero nacen de ti pequeños muebles...
¡Tímida estancia,
dónde labraremos tanta madera!
Cualquier habitación
será sorpresa,
puertas trazadas en la casa
para el que quiera entrar,
 delicada es la miniatura
del que crece hacia adentro.
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jueves, 3 de febrero de 2011

Mal de alturas


“Si mi memoria muere, digo, no el amor, si muere, digo, mi memoria mortal, no tu mirada, que este largo mirar baje conmigo al inexhausto reino de la noche”
J. A. VALENTE
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Contigo alza la vista
la muerte y su derrota,
mi retina obstinada en sostener
la memoria de piedra,
ese vértigo oscuro en la pupila.

Asciendo por tu rostro
como un animal ciego:
es mal de alturas,
temblor de garza cautivada
por membranas de luz
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sábado, 15 de enero de 2011

La línea que limita


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He soñado con el sauce del parque:
reconozcamos que nacía allí
la adolescencia lánguida,
esa premura de agua
entre raíces mudas.
Fermentaba su blanca savia adentro,
crecía bajo el manto del arroyo
en hilos transparentes, junto a peces
cristalinos en acuarios del sol.
Tú eras quien escuchaba
con abandonado rumor de pasos
su arpa escalada en vientos,
la llamada del tallo
con fresca voz de sombra,
pues cuando llama el sauce
callan los automóviles redondos,
se detienen las letanías diarias,
suspende el vuelo ágil cualquier gorrión
para escuchar lo que cuentan sus ramas.
Si las oyes, amor,
ven, resguárdate en su habla..

Buscas en el nidal
donde cada palabra fructifica
para morder su labio
con las voces más tiernas.
Llega el aroma desde algún lugar,
fortuna caprichosa
o bálsamo secreto.
Si fueses animal
te revolvería el hambre,
la inquietud de tus vísceras
opuesta a la ciudad del cloroformo,
unicornios cruzan las autopistas
con la boca sangrando,
se vienen a morir
bajo secretas ramas,
desde este sauce escribes
lo que en su savia callan..
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Evalúo distancias
tendida sobre la hierba,
laberínticas ramas
son las que me cobijan,
me asusta el cielo azul,
es inmenso si bajan a beber
tus ojos hasta la orilla, adoro
la frescura del agua,
su lámina intangible,
el miedo como un ciego jeroglífico
inscrito en las líneas de la mano

El sauce en un lugar
pensado, proyectado
de la misma forma en que los objetos
vienen a ti, te buscan.
Plato, taza y cuchara
acuden a tus brazos
con la docilidad de un perro viejo,
enroscado en la lengua
el sabor aúlla y se vuelve dulce,
es fórmula secreta
que lo organiza todo..

Descansa en ti la noche,
con sus dedos de terciopelo guarda
recuerdos en estantes.
El ruido ya no es retorcido anzuelo
en el asfalto, grito enmudecido
por motor de automóviles,
sino lenguas de tierra,
túneles con dirección primavera,
semáforos en flor.
De niña desenterrabas gusanos,
colgaban del sedal
hundidos en el agua:
era fácil morder
o callarse la boca.
Sin embargo ahora la sangre se agarra
a ti como las hiedras,
los ríos azules de tus muñecas
ya conocen el rastro de los árboles
ocultos en cemento,
intuyen su vértigo de cascada;
pero allí permanecen,
intactos, hasta el alba..
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Tan hermosa como esos laberintos
que alimentan de sangre las entrañas,
difícil comprender
dónde está la entrada, dónde tus manos
que sostienen el hilo,
de qué lugar partir
con las mañanas rotas,
a qué lugar llegar
sin la culpabilidad de saber
que el amor siempre ocurre
aunque nosotros no hayamos estado
allí para vivirlo..
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Quizás, llama otra vez,
no sale hasta las ocho,
diez minutos es demasiado tiempo
para estar allí, tendida en la acera,
tiempo muerto, quedan veinte segundos
para el final, todavía es posible,
concédeme un minuto,
las llaves no aparecen
y confluyen en esta misma esquina,
amarga como el llanto,
eras joven, tu foto,
treinta y nueve años, el tiempo no pasa
cuando estoy contigo, nos subiremos
al siguiente, pronto para morir,
los jueves de seis a ocho,
malditos calendarios,
en un segundo te cambia la vida,
escucho una ambulancia cuando duermo,
llámame más tarde, esta noche no,
te llevo a casa, espera,
vivo al otro lado del cruce, tienes
la sangre violeta, no me contestes,
no sé cuál es tu nombre,
quedan veinte segundos,
gracias por tu visita,
te querré siempre, ahora
y siempre, conmigo bajo la lluvia,
es la única justicia que nos queda..
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Qué insolencia escribir
desde esta claustrofobia
de palabras vencidas,
atreverse a recomponer el rostro
familiar de la muerte
para poder salir
con la hermosa guadaña de tu cuerpo
apenas escondida,
como si pudiese la sed negarse
con un leve murmullo de razones.
Atreverse es decir
que no puedo ser yo
esa mujer que no soy cuando escribo,
y secar los árboles y las fuentes
para que no me encuentre la mañana
con los labios vacíos
entre palabras llenas..
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Tienes los ojos a media persiana,
como los bares, pides
oníricos abismos,
eso que repetía Calderón:
la vida es sueño, pero ya no estás
para profundidades,
prefieres los abismos
de madriguera suave
que te cubran el rostro
con sábanas amables
mientras caen ramas del calendario,
hojas secas sin firma
sobre tu alfombra verde.
Sin embargo la sed
siempre al pie de la cama,
ansia nocturna de charcos y lluvia,
la última copa en el sauce dormida,
el calor de agua dulce.
La madera en las sillas
es barniz del vacío,
muda materia acodada en la barra,
el sonido metálico del cierre...


Dos figuras borrosas,
apenas queda nada más que un yo
sentado allí contigo,
en la línea que limita el mar:
el cielo azul infancia,
marea viva el cuerpo,
tiempo mecido en olas...
Concédeme un minuto.
Tengo miedo a morir.
Tú también morirás aquí conmigo...
Nuestros besos se pudren
en raíces del sauce.
Escucha su dolor.



sábado, 8 de enero de 2011

Exploradores


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Tras nuestros labios
tiemblan palabras.
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Buscamos el lugar
del que proceden
hasta perderlas
para siempre, desde antes
que amor las pronunciara
por vez primera.
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lunes, 27 de diciembre de 2010

Max, no te pongas estupendo...

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Tus cuatrocientos veintiséis
euros atragantados
en boca del estómago,
tirados a las vías
de las que partirá el nuevo año.
Por ti solo esta noche
la loca de la casa
se vestirá de lentejuelas
espesas y humeantes
y se estufará el pelo.
Para ti vive su locura.
De tu fuerza se nutre.
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miércoles, 8 de diciembre de 2010

jueves, 2 de diciembre de 2010

Pertenencias

..
Por qué nace el deseo.
Los unicornios mueren
en la autopista
con la boca sangrando,
y hay un monstruo en el jardín
que come nombres.

Dónde ocultar
verbos manchados
de voz ardiendo,
si sus ecos de tinta
se arañan en la letra.

No quieras desatar
la maraña de seda
donde habita el poema.
Me pertenece
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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ada Salas


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Siento un altar encendido,
un roce en el centro.

La palabra es una máscara
difícil de sostener,
una frontera íntima.

Sin embargo tú
bautizas mi rostro
con el trazo de la voz,
intuyes el capricho
de la blanca diosa,
su altiva fragilidad.
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